El Solidario
El Solidario, septiembre-noviembre de 2004

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¿Quién dijo que todo está perdido?

Ana escribe desde que tiene memoria, y comenzó haciendo cuentos. Pasó (sin traiciones) a la poesía casi de casualidad, por esas cosas que tiene la vida. Cuenta que en su anterior colegio había participado en un concurso de haiku (un tipo especial de poesía japonesa), en la que salió elegida para participar en la fase intercolegial y que en otro que realizó el mismo colegio salió primera. Ana lo desprecia, lo señala como que “ese no cuenta”, en un acto de modestia.

"No conozco muchos poetas. Me gusta mucho Poe ". Edgar Allan Poe como poeta, deja ver su lado cuentista. Me lo repite cuando hablamos de lo que le gusta leer: Poe, Bradbury, Asimov, Tolkien, la Ciencia Ficción en general. Recuerda sus comienzos de lectora paralelos a los de escritora, resurgiendo esa regla complementaria de los escritores de que para poder escribir, hay que leer.

Recuerda la jornada en la que se realizó el Concurso de Poesía como calurosa, y rememora al jurado diciendo que "el siguiente premio es para alguien al que no se le entiende bien la letra”, y a sí misma pensando que podría llegar a ser ella. Premonición sin fe, porque a ella su poesía ganadora no le gustaba (y sigue sin gustarle), y mientras leían las poesías anteriores se comparaba, segura de que iba perder.

John Lennon decía que "la vida es eso que pasa mientras uno está ocupado haciendo otros planes”. Frase que parece echa a medida para Ana, la cuentista que planeaba perder el concurso de poesía.

Joaquín Martínez

A continuación, transcribimos la poesía con la que Ana Aldazábal obtuvo el 3er puesto:

Gaia en Invierno
La última sílfide ha caído esta noche
ya no deambulará su figura en la niebla
duermen rotas sobre la escarcha, sus alas trémulas
En los etéreos jardines del Éter
y las lágrimas de un Ángel Negro

Nunca más oirás a las sirenas rasgando sus arpas
No verás las caravanas feéricas danzando a la claridad lunar
Gaia está serena, hay un velo gris en el jade de su mirada
Desearía volver a probar el bálsamo de la esperanza

En la desnudez de la Madre y la fragilidad de su cuerpo
tú que remas con Caronte, y no eres más que un huésped
El de los Muchos Nombres, fruto podrido, plaga del Verde
Deshazte de tu cáscara de Tiempo, vuela en las ráfagas de tu hermano Viento
Olvida tu contorno de Muerte, piérdete en las sombras de su aliento

Y abriré aquel ajuar, y tomaré mi bastón
o tal vez tan sólo una triste cuerda
Y doblaré esa curva, volveré a andar los senderos lejanos
Y yo misma no seré ya en esta Tierra
más que otro espíritu olvidado
Y los Muertos jardines del Éter
En el vuelo del Ángel Negro

Ana Aldazábal

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