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Tuve el agrado de presenciar este taller del área de Sexualidad, a cargo de las Lic. María Casanova y Aída Núñez, quienes pertenecen a la Asociación de Protección Familiar, una institución que desde hace 35 años tiene entre sus principales objetivos el transmitir y brindar las herramientas necesarias en pos de una sexualidad responsable. El taller estuvo especialmente diseñado para los alumnos de 1ro y 2do año. (Recordamos que todas las charlas del área de Sexualidad se dividieron en “A” y “B”, el primer grupo, para 1er y 2do año y “B” para los años restantes). Antes de empezar con la crónica del taller, deseo destacar que al comenzar la Jornada me sentía desorientada y entusiasmada a la vez. Desorientada, porque era tanta la oferta de talleres que no podía decidir cuál presenciar primero. Entusiasmada, después, porque todos parecían muy atractivos, sin embargo, no dejé que aquel inicial entusiasmo me impidiera tomar una decisión. Opté por dirigirme primero al aula 6 y debo confesar que dicha opción se vio impulsada (y favorecida) por el título del taller: De esto sí se habla. Me atrajo la idea de asistir a un espacio que aspirara a más que a una mera disertación e introdujera un “ida y vuelta” entre alumnos y talleristas. De hecho, por lo observado en éste y en los demás talleres, dicho “ida y vuelta” quedó ampliamente evidenciado por la participación de los chicos y por su entusiasmo.
El debate se inició en torno a un interrogante: porqué ese título para el taller. Como respuesta, los alumnos rápidamente coincidieron en que de la sexualidad hay que hablar y que en la escuela costaba hacerlo con los profesores. La temática del área de Sexualidad es compleja. De esto sí se habla no escapa a esa complejidad, sobre todo cuando se charla con adolescentes de 13 a 15 años. Por eso, siempre son necesarias diversas vías para “romper el hielo”, hacer que los chicos se relajen y que sí puedan hablar de eso. Las Lic. Núñez y Casanova no tuvieron problemas en derretir ese hielo: pidieron a los chicos anotar en un papel las cosas que quisieran preguntar anónimamente, luego ellas contestarían las inquietudes.
Se comenzó por diferenciar “sexualidad” de “sexo”. Mientras que la segunda se refiere específicamente a los genitales (masculinos o femeninos), la primera es mucho más que el mero “sexo”: son sentimientos, emociones, es la convivencia, es el “ser persona”. La sexualidad es, además, una construcción social, por lo tanto nunca acabada ya que la vamos elaborando día a día.
Otras de las inquietudes estaban relacionadas con los métodos anticonceptivos, especialmente el preservativo. Aunque, sin dudas, el tema que mayor interés –o preocupación tal vez, lo cual es lógico- despertó en los chicos fue el del SIDA.
Al finalizar el taller tuve la oportunidad de hablar unos minutos con las Licenciadas. Ellas me dijeron que no se sorprendieron cuando tuvieron una gran cantidad de preguntas relacionadas con el SIDA. Según ellas, esto se debe (parcialmente) a un temor o vergüenza de los chicos a hablar de lo personal, por eso quizás es mucho más simple partir desde lo patológico, de lo general.
El taller, finalmente, cumplió con su objetivo: de eso sí se habló.
Bárbara Keilty
Para m·s informaciÛn: Asociación Argentina de Protección Familiar
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