El Solidario
El Solidario, junio-agosto de 2003

Comisión de cultura de la Cooperadora

CONFERENCIA : LA INFLUENCIA DE INTERNET EN LOS ADOLESCENTES

Viernes 30 de mayo de 2003 – Colegio Nacional de San Isidro
Organizado por la Comisión de Cultura de la Asociación Cooperadora
Panelistas : Licenciado Martín Fontenla, Licenciada Ana María Attianese , y la opinión de Andrea Pescio

El evento organizado por la Comisión de Cultura fue, en esta ocasión, la invitación a participar de una conferencia sobre la influencia que los medios de comunicación, y en especial la informática, tienen sobre nuestros jóvenes.
Nos reunimos en el SUM del colegio con la presencia de más de setenta padres y la participación de las directoras. Fue estimulante contar con la concurrencia activa de un numeroso grupo de alumnos que, además de escuchar con interés la propuesta de los especialistas, ofrecieron sus opiniones provocando un intercambio muy enriquecedor.
Para desarrollar el tema recibimos la visita de dos profesionales que aportaron sus conocimientos y su experiencia. El Licenciado Martín Fontenla, psicólogo, padre de ex alumnos, ex miembro de la Cooperadora, con amplia experiencia en la clínica, formó parte del panel de expositores. Por otro lado, la licenciada Ana María Attianese, egresada de la carrera de Computación Científica de la UBA y docente de la carrera de Informática Educativa de las escuelas ORT nos introdujo en aspectos de la informática que, incluso muchos de los participantes, desconocíamos. Se unió al grupo, Andrea Pescio, alumna integrante del Centro de Estudiantes, que presentó algunas reflexiones que el tema genera en los mismos adolescentes.
Transcribimos algunas de las ideas que surgieron durante el desarrollo de la conferencia:
Ana María Attianese expuso:
“ Los adultos ingresamos al mundo de las computadoras en una etapa avanzada de nuestra formación e iniciamos nuestro aprendizaje desde la perspectiva de agilizar nuestro trabajo. En principio la informática nos ofrecía realizar en forma más práctica tareas que antes realizábamos con otras herramientas.
Los adultos tuvimos, por otra parte, la opción de aprender a usarla siguiendo nuestro propio interés o necesidad.
Los chicos de esta generación de jóvenes nacieron con esta tecnología. Su acceso a la computadora es completamente diferente. Se generó otro modo de pensar, y un nuevo modo de armar nuevos espacios.
La década del ’90 provocó una explosión cultural muy fuerte, a partir del internet. La posibilidad de acceder a mundos infinitos, virtuales, con los que se puede establecer comunicación.
Se inician varias ofertas:
1. Acceder a variedad de información.
2. Entretenerse y jugar.
3. Comunicarse a través del chateo, del correo electrónico, etc. Son conversaciones en tiempo real pero sin presencia física.
4. Gracias a Windows puedo hacer muchas cosas a la vez. La actitud multitarea provoca una verdadera revolución cultural.
Los chicos adquieren con mucha rapidez competencias y habilidades que los adultos no tenemos. Es un doble esfuerzo por complementar la función paterna tratando de aportar otras competencias a nuestros hijos en lugar de competir con ellos.
Ayudarlos a evaluar, a distinguir y a reflexionar sobre el exceso de información que reciben es una difícil tarea. Es función de los adultos involucrarse con este tema y generar algún mecanismo de protección y cuidado.”
Los jóvenes también dieron su opinión:
Somos nosotros quienes más usamos internet. Nos gusta porque acorta las distancias, nos acerca a otras culturas, nos aporta cantidad de información y nos da acceso a cantidad de diarios que nos dan información de la actualidad. Tenemos exceso de datos y, a veces no sabemos cómo seleccionarlo. Existen páginas de todo y es muy fácil acceder a ellas. De alguna manera internet contribuye a la “ley del menor esfuerzo”. Vemos que de algún modo deteriora el vocabulario, o al menos genera una jerga muy específica con acortamientos de palabras a su mínima expresión. Si bien permite establecer multiplicidad de contactos, las relaciones son superficiales, conocemos mucha gente sin profundidad, desconocemos su verdadera identidad, sexo, edad y personalidad y no desarrollamos habilidades sociales.
La informática es para nosotros un entretenimiento de fácil acceso, baja el nivel de nuestras actividades creativas, la actividad se limita a la pantalla y no salimos a la realidad del “pasto y el sol”. Se vuelve precaria nuestra manera de vivir, es como si no saliéramos a la “ intemperie”.
El Lic. Martín Fontenla retoma esta última frase que considera una excelente metáfora: “Para el adolescente, el mundo es una intemperie. Para construirlo y comprenderlo, muchas veces se refugian en la imaginación, en la ficción, en lo virtual. El poder de lo ficcional para constituir modelos de identificación es muy fuerte en ellos.
Los adultos tenemos por costumbre demonizar los peligros que vienen de manos de los jóvenes. El temor nos produce el rechazo. Todas las culturas adolescentes y sus lenguajes tienden a dejar a los adultos afuera. Ésta es la realidad de la relación. Conjurar esto como una amenaza, es una manera de no entrar en contacto y en relación con los jóvenes. Pero finalmente, la identidad se crea en el juego de intercambio personal y en la transmisión generacional.
Es cierto que en las comunicaciones virtuales no hay un cuerpo. Son “citas a ciegas” en donde el objeto es el objeto de nuestras proyecciones. Luego el encuentro con el otro es muy decepcionante. Estaba ausente el otro en su singularidad. El instrumento de la informática nos conecta pero no nos comunica.
Hay un punto en donde el adulto debe aceptar que el adolescente necesita que se quede afuera porque lo nuevo le pertenece a él. ¿ Qué hacemos entonces ?
Contar lo nuestro. Compartir una manera de ver la vida para que la puedan destituir, modificar y mejorar. Pero nunca ausentarnos por sentirnos afuera. Dar nuestra palabra, jugarnos en el conflicto. No silenciar. Si no hay conflicto no hay vida. Buscar el encuentro con el otro desde su singularidad, que pide ayuda y comprensión aunque no sepa decirlo.”

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