El Solidario
El Solidario, septiembre-noviembre de 2002

El 85º aniversario del Colegio Nacional de San Isidro

Resumen de las palabras expresadas por el Presidente de la Asociación Cooperadora durante el acto realizado en el patio del colegio el día 12 de noviembre

Audio formato mp3. Duración 13 minutos

Ing. Wolfenson Quisiera comenzar agradeciéndoles su presencia en esta acto y dándoles la bienvenida a nuestra institución que hoy celebra sus 85 años.

La importancia de nuestro colegio no se debe al mero hecho de estar presente desde hace tantos años en la comunidad de San Isidro. Lo más importante a resaltar que ha sido y sigue siendo el punto de referencia de la educación en esta comunidad. Una educación de excelencia, de exigencia, de mejora, de innovación constante. Nuestro colegio señala el camino que debiera retomar nuestro país para superar la crisis: el camino de la educación.

Pero para que nuestro colegio pueda funcionar adecuadamente, necesita que lo mantengan, que lo cuiden, que lo adapten a los avances de la tecnología educativa. Y también, como la crisis golpea a muchas familias hasta poner en riesgo la asistencia de sus hijos a la institución y su alimentación indispensable, se necesita que alguien pueda llevar, canalizar la ayuda solidaria a estos alumnos.

Estas tareas, y muchas otras que no describiré porque casi todos conocen, es la que desarrolla una cooperadora escolar como la que tengo el honor de presidir. Como expresaba hace poco un cooperador de una escuela del sur de nuestro país, las cooperadoras deberían ser consideradas como la tercera pata del sistema educativo argentino, junto a los docentes y los alumnos. Y una tercera pata con mucha historia.

Tal vez valga la pena recordar aquí que la primera cooperadora escolar fue fundada en Chascomús el 15 de octubre de 1816, como una Junta Vecinal de Ayuda a la escuela de frontera, recientemente establecida (hoy en día, es la Escuela Nº 1). Es decir, la figura de la cooperadora, de una organización de ayuda solidaria, ha estado presente desde los primeros años de nuestra organización como país independiente. Esta fecha es, precisamente, la que el Ministerio de Educación considera como el Día de las Cooperadoras Escolares.

Ee una época en que la crisis pasa por las instituciones, no está de más recordar que las cooperadoras escolares son uno de los mejores ejemplos vivos de lo que se puede lograr cuando se administra en forma eficiente y transparente, cuando se planifica, cuando hay prioridades, cuando se usa el sentido común, en fin, cuando se realiza una buena gestión como debería existir en todas las instituciones, y aquí no distingo las privadas de las públicas. Como he dicho muchas veces a lo largo de estos meses "es increíble todo lo que puede hacerse con los $15 de los padres que pueden aportar a nuestra institución". En nuestro colegio está a la vista, en nuevas aulas, baños, laboratorios, equipamiento, mantenimiento, ayuda de transporte a alumnos.

Sin embargo, quisiera cambiar un poco el punto de vista que siempre se tiene de nosotros. Hace poco, en una reunión de cooperadoras escolares a la que tuve la oportunidad de asistir se discutían sobre la legislación que regula actualmente nuestra labor, buena parte de ella surgida de decretos de gobiernos militares de la década del 70. Si uno lee entre líneas, parecería que la cooperadoras fueron el medio que encontraron estos gobiernos para reducir su responsabilidad con relación al presupuesto educativo. Entonces surge la pregunta, ¿tendría sentido una cooperadora si el estado cubriera holgadamente todas las necesidades del colegio? ¿Es esa nuestra única función, o sea, apilar ladrillos, cambiar tubos fluorescentes y reparar estufas?

Estoy convencido que no, y creo que quienes me acompañan en esta gestión también acuerdan en ello. No por importante es esa nuestra única función. Por eso, nuestra cooperadora también publica, desde hace 10 años, un periódico, "El Solidario" un medio de expresión plural con llegada a todos los padres del colegio, en forma gratuita, y donde hemos tratado no solo los temas que tienen que ver específicamente con el colegio sino también los grandes debates y temas de la educación en nuestro país, como la Reforma Educativa de hace unos años. Por eso, también, hemos organizado ciclos de cine, talleres de distintos temas, y charlas de interés para los padres, como el comportamiento de sus hijos adolescentes. Hace menos de dos semanas tuvimos una prueba de ello con un lleno completo de nuestro SUM, más de 50 padres asistiendo a una charla sobre el significado del silencio en los adolescentes actuales.

En resumen, somos una institución sin fines de lucro, que desarrolla tareas solidarias, que ha desarrollado su tarea exitosamente, con continuidad y con trabajo de equipo, alcanzando los fines propuestos, beneficiando al conjunto de la comunidad del colegio, generando debates sobre los temas de educación que le preocupan a nuestra comunidad. Nos sentimos orgullosos de estos logros y, en una época en la que predomina el malestar, la queja, el no se puede, la depresión, la mala onda nosotros decimos que si se puede, que nos va bien, que avanzamos y que disfrutamos con lo que hacemos.

Por último, no puedo menos que agradecer a Jorge Ekzstain y Eduardo Frank, quienes me han precedido en la presidencia de nuestra cooperadora y que, de alguna manera, iniciaron el camino que, ahora, nos resulta más fácil seguir.

Muchas gracias.

Roberto Wolfenson
Presidente de la Cooperadora del
Colegio Nacional de San Isidro

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