El Solidario, junio-agosto de 2002
Varias versiones de este texto anónimo*
han circulado por algunas publicaciones
gráficas y páginas de la red.
Nos parecio atractivo y aquí va:
Y uno aprende...
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.
Y uno aprende,
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas,
y uno aprende a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos,
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno del mañana
es demasisado inseguro para planes...
Y los futuros tienen una forma
de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien
le traiga flores.
Y uno aprende, que realmente
puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
*En muchos sitios de Internet es atribuído a J. L. Borges (con dos títulos diferentes!) pero es una traducción de un poema en inglés de Verónica A. Shoffstall [Agregado por Francisco Hirsch]
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