El Solidario, junio-octubre de 2001
Correo de Lectores
Quiero responder al Sr. Eduardo Romano, exalumno del Colegio y residente en los Estados Unidos. Prácticamente comparto en su totalidad las opiniones vertidas en El Solidario" N° 48 de marzo /abril /mayo de este año [2001], sobre la mediocridad de nuestra dirigencia.
Muchos veces me he preguntado si realmente los argentinos que servíamos para algo, son precisamente los que ya no están. Pero, aun contestando afirmativamente esta pregunta, la realidad nos marca que somos nosotros y no ellos, los que estamos padeciendo esta situación tan angustiante que azota a la mayoría de las familias argentinas y que tarde o temprano, llegará a asolar a todas sino encontramos entre todos una solución a nuestros problemas.
Como docente y madre, creo en nuestros jóvenes y espero de ellos, con secreta ilusión, hagan algo mejor que lo que nosotros hicimos. Tal vez esa misma autocrítica se las hayan hecho nuestros padres con respecto a nosotros y, ya vemos cómo los defraudamos.
La dirigencia política, no es un ente abstracto que sale de la nada. Sale, aunque nos duela, del seno mismo de la sociedad; son nuestros vecinos, tal vez, algunos familiares, habitantes de este país. Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos. Si son mediocres, es porque salen de una sociedad mediocre o, mejor dicho, mediocrizada. Basta leer que solo el 45 % de la población leyó un solo libro en el año 2000. Que el rating mayor de nuestra televisión lo tienen Tinelli, Gran Hermano, y otros que ni vale mencionar para darnos cuenta de que el nivel cultural de nuestra amada Argentina ha bajado considerablemente. Y esto no es, por casualidad, sino porque es necesario que el pueblo se embrutezca para poder manejarlo mejor. Corrupción, viveza criolla, indiferencia, egoísmo, son algunas características generales de nuestra población. Se que toda generalización es peligrosa, pero esto que acabo de nombrar son cosas que vemos a diario.
Probablemente, en algún lugar, o aquí en el Colegio, estén los dirigentes del mañana. Este Colegio Nacional, se ha mantenido como un faro encendido, ante la mediocridad impuesta por la Reforma Educativa que destruyo algo de lo que estuvimos siempre orgullosos: la calidad de nuestros recursos humanos, la materia gris, que a pesar de todo seguimos exportando, como lo prueba el Sr. Romano, residente en Maryland, un argentino pensante que no supimos recuperar.
La educación es la base del progreso no solo material, sino principalmente espiritual de los pueblos. Si no lo defendemos con uñas y garras nos van a robar lo único que nos queda: el futuro. Estoy segura que en nuestros hijos está el futuro, pero ¿qué armas les hemos dado para enfrentarlo? El estado en que se encuentra hoy la educación es catastrófico; el Colegio Nacional es una isla. La mediocridad, la ignorancia, la deserción escolar, el analfabetismo, o peor, el semianalfabetismo, están llegando a limites que un Sarmiento nunca hubiera podido imaginar, que nosotros no podemos imaginar. El presupuesto educativo o de salud, es cada vez menor. ¿Y que hacemos nosotros? Algunos salen, protestan, escriben, luchan, muchos se quedan mirando todo lo que pasa por la televisión. Lo que nuestro compatriota dice es cierto: "... el futuro de la Argentina se está jugando día a día en cada aula del país".
Apoyemos la educación pública, la de nuestros hijos y nuestros nietos. Salgamos a decir "NO al hambre, no solo de comida, sino también de conocimientos.
Por ultimo, y sin voluntad de critica, porque conozco lo que se siente cuando uno debe exiliarse; Quiero expresar un deseo: como me gustaría que exiliados como el Sr. Romano estuvieron junto a nosotros para darnos una mano en nuestra tierra! Creo que los necesitamos, creo que ellos son parte vital de las carencias que tenemos. !Ojalá algún día podamos volver a importar a todos esos cerebros argentinos que andan por el mundo!
Nora Ceriana de Landini