El Solidario
El Solidario, marzo-mayo de 2001

Correo de lectores

La Nacion on line, en su edición del día 14 de Marzo [de 2001] publicó una editorial que pedía: “hay que renovar la dirigencia política.” Evidentemente, tal anhelo se basaba (se basa) implícitamente en la percepción por parte de la ciudadanía de que la clase dirigente Argentina actual carece de idoneidad suficiente (de otra forma, no sería imperiosa renovación alguna). Adhiero completamente a tal aseveración. Y creo que mucha de la ciudadanía concuerda conmigo. Sin embargo, la editorial de marras elude explicar las razones por tal falta de renovación dirigencial. Mucho menos el intentar analizar el por qué tenemos tanta escasez de idoneidad en nuestros dirigentes actuales.

La actual mediocridad dirigencial parece sorprender, ya que a lo largo de su historia, la Argentina ha contado con dirigentes de suma capacidad. Podremos estar o no de acuerdo con la ideología, con la dirección que cada uno de los dirigentes Argentinos le imprimió al país en su momento, pero sin duda dirigentes como Mitre, Sarmiento, Alberdi, Roca, Irigoyen, Alvear, Juan B. Justo, Perón, Palacios o los mismos Menem y Alfonsín fueron dirigentes de suma capacidad y habilidad política. Sin embargo, y tal como la editorial de marras refiere, hoy día la Nación Argentina pasa por una etapa donde la clase dirigente está compuesta por gente que no propone ideas ni caminos, que no lidera, que no dirige. Oficialistas y opositores parecen sumergidos en un letargo de ideas, que no ofrece soluciones ni caminos claros, y que sólo parece reaccionar desesperada e infructuosamente a sucesivas crisis.

Sin embargo, la mediocridad dirigencial actual (oficialista y opositora), no debería sorprender. Por empezar, muchos de los dirigentes Argentinos que hoy acceden al poder (o son opositores destacados) fueron en su momento dejados de lado por la ciudadanía, que prefirío en cambio alternatives más idóneas. En cierta forma es correcto afirmar que la clase dirigente actual dirige no por capacidad propia sino, simplemente, por “default,” por no haber nadie mejor. En las últimas elecciones los Argentinos han ido a las urnas a elegir “al menos malo,” esperando el milagro que el “menos malo” sorpresivamente, se conviertiera en un lider capaz.

Creo todos coincidimos en que la Argentina cuenta hoy día con dirigentes mediocres. Ahora... cuál es la principal razón por esta falta de idoneidad en nuestros actuales dirigentes? Varias, como siempre. Sin embargo, hay una razón poderosa para este vacío dirigencial: aquellos dirigentes que tendrían que estar dirigiendo el país en estos momentos o bien fueron desaparecidos 25 años atrás, o se escaparon y viven en el exterior, o por sentido de preservación decidieron abandonar temprano en sus vidas todo intento de iniciar carrera política alguna. En gran medida, los dirigentes argentinos actuales son sobrevivientes de aquella época de oscurantismo llamada “el Proceso.” Y los únicos intelectuales que sobrevivimos esa época de terror fuimos los suertudos, los cobardes, y los inútiles. Todo jovencito inquieto que en ese momento se paraba a protestar contra la barbarie era inmediatemente tildado de “zurdo extremista” y desaparecido o vejado o asustado hasta límites donde lo único que el sentido de sobrevivencia le dictaba era el alejamiento de la política. Los capaces fueron desaparecidos o incitados a no participar de la política!! No es de extrañar que en estos momentos las alternatives dirigenciales que se le presentan a la ciudadanía sean de una medianía asustante! No es de extrañar que esos mismo dirigentes hayan hasta hace poco perdido elección tras elección a manos de dirigentes más capaces que ya no están. No es de extrañar que en estos momentos la Argentina carezca de ideas.

Y aquí viene el nudo de este comentario. Hay un solo remedio a esta incapacidad dirigencial actual: el tiempo. Es de esperar que la camada siguiente de dirigentes esté compuesta por aquellos muchachos que se iniciaron en la política después del “Proceso.” Muchachos que hoy están en la Universidad o en la Secundaria. El miedo a la participación pública que les fue inculcado a nuestros jóvenes durante los años del Proceso no está presente en estos chicos. Es de esperar que una nueva camada de dirigentes vaya emergiendo... de las mismas aulas de éste Nacional y de otras instituciones educativas. El viejo axioma: “en este colegio estamos formando los lideres del futuro” nunca fue tan válido como hoy. Es más que probable que en éste momento, en alguna aula de éste colegio, se encuentre un futuro dirigente Nacional, provincial, o barrial. No lo olvidemos. Miremos la mediocridad actual y tengamos presente que el futuro de la Argentina se está jugando día a día en cada aula del país. Apoyemos a nuestros maestros y profesores.

Eduardo Romano, Ph.D.
Economist
Pacific Institute for Research and Evaluation ( P.I.R.E.)
11710 Beltsville Dr., Suite 330
Calverton, Maryland, 20705
U.S.A.
E-mail: romano@pire.org